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11/6/13

Saxo y piano

Es otoño en las avenidas de mi alma. El cariño se me desborda y se vierte como mermelada de melocotón: dulce e intenso en su suavidad. La realidad repiquetea en mis párpados como una lenta lluvia de nata y nieve.

Las manos en los bolsillos, hojas secas lloviendo melancólicas en mi regazo. La vista a lo lejos, en el horizonte de la ciudad, como mirando la belleza del mar ondulando y lamiendo los puentes.

El silencio como revulsivo del tráfico, entre alamedas vacías y personas abrigadas. Cada mirada un islote sobre el marrón acaremelado del lecho de hojas.

Un paso detrás de otro, y a la espalda solo carmín y risas. Lo aterciopelado de la sencillez es lo que llega al confín de mis sentimientos, lo que besa con dulzura mi piel y le desea reponerse, allá en el fondo de mis emociones donde ni el silencio es inquisidor.

Mucha tinta y las manos manchadas de tierra, polvo de ese que no puede cazarse sino al vuelo de lo cotidiano.

Hojas secas de arce en las suelas y una bahía en la retina.

8/6/13

Silencio

La fauna es variada en el bosque de la vida.

Muchos se pavonean como fuego ignoto, cuando sólo son otra llama del incendio que los consume. No logran abrirse paso entre bestias más que por medio de la brutalidad. Se ahogan, exhalaciones como las suyas hacen el aire irrespirable.

Otros fluyen como nata derretida, desprendiendo olor a resurrección. Pero el hedor es más denso que la fina suavidad de cualquier fragancia, y el verde esperanza de sus auras se asfixia en el negro absoluto de la noche.

Las escalas llevan a cumbres tras las que sólo queda bajar.

El ruido arrasa los estertores desesperados de cada melodía. Un silencio supremo se posa sobre los hombros de cada alma, velando por la inutilidad de sus gritos. Un gas apolillado y antiguo en el que los avioncitos de papel se hunden hasta impactar contra la tierra.

Sobre el desaliento que infecta las turbias aguas de nuestro río, un cielo ahumado y sin estrellas perece de polución.

23/5/13

Aire

Un día es un diálogo con la luz.
La gente pasa (pasa)
pero siempre te tienes tú.

Cada día es como otra vez la vida.
Cada vida es una sucesión de días.
Pero cada segundo esconde un destello en el fondo de su alma.

Despertar es sentir el tacto del color entre azahares y zarzas. Pero tras la temporada sólo un cultivo es regado con el sudor del recolector.

Agridulce se precipita la vida, entre los ecos salados y la sangre ácida fluyendo suave.

Penetrante es el olor de la hierba recién cortada.

11/5/13

Inopia

Consumo el poco tiempo que me queda como si la vida le hubiera prendido fuego al papel de mi vida. El paso del tiempo es la fuente de mi fuerza.

Las puertas se cierran y las posibilidades se agotan. Cada paso te clava más hondo la guadaña de la Muerte en el cuello.

Cada día es uno de los últimos en los que piensas y tienes que sudar. No importa el fallo muscular si pronto no habrá materia.

Goces o sufras, el fruto de un paso no puede suponer más que progreso. ¿Hacia qué? Ni importa ni puede saberse.

Al borde de un acantilado siempre sopla la brisa.

3/5/13

Papiroflexia


A quién beneficia tanta prisa por sentir.

Jadeas en la carrera incansable del sentimiento y no es suficiente. Pero tu sudor no irá a parar más que al tibio cemento.

A veces la primavera, y una sustancia parecida al placer brota a borbotones por entre los cortes de tu esfuerzo, como sangre cansada de empezar a esparcirse. Pero tú festejas y bailas a su alrededor como si obtenerla no te hubiera matado parte del alma.

Nada es más armonioso que un flujo espeso que no se autocuestiona. Pero nuestra andadura nunca será como aceite recién derramado.

Nuestra andadura será como una cuesta de grava, como un barquito de papel navegando entre los grumos del cola cao.

Pero el vaso que lo contiene no es plano, sino redondo, y el barquito se hundirá, lastrado por la humedad, tras unas cuantas vueltas en círculo.

21/4/13

Soul de discoteca


Soy un resquicio de noche en los polvorientos armarios del tiempo.

Día es difracción
y el haz fuente, la imaginación.
Por lo tanto, sólo noche
esparcida con cuidado sobre el suelo.

Es ilusionismo esa sonrisa,
esa sinergia y esa brisa
más allá de las fronteras de una mente autosesgada.


La humanidad es el cortejo fúnebre de su propia muerte. Locos ciegos con destellos caleidoscópicos en la pupila.

Reptan sobre el polvo mendigando el elixir de la perfección, suplicando alas para su cuerpo de serpiente. Pero la serpiente no volará si no es con LSD.

Sufren de agorafobia en un cuartucho angosto.

6/4/13

1

De nuevo aquí, mordiendo los tallos tiernos del amanecer. Aguardando el ocaso, como quien se sumerge en la exaltación de la velocidad.

La tinta cubre mis músculos bajo el cielo negro de las vanalidades. El sonido de la espera es agrio y metálico.

Sólo la desposesión sobre las manos abiertas. Miradas al horizonte, a veces vellos de punta.

Vueltas en círculo mientras la sala de espera. Sonrisas ácidas y miradas vacías.

Sólo amargura esperando a que se apague la luz.

5/3/13

Abrasión

El roce de un dedo deslizándose por tu costado.

Cuando lo más cercano que tienes a eso son las lagrimas humedeciendo tu rostro. Si la impaciencia fuera visible el color de mi piel rozaría el rojo.

Mi sangre es un manantial bullendo a una temperatura que me destroza las venas. Mi vida es una sucesión de desayuno, comida, merienda y cena.

Fuego es lo que me abrasa los dedos cuando escribo esto. Fuego es lo que consume mi alma desde que me levanto hasta que me acuesto.

No hay nada fuera del ruido sobrehumano que me desgarra los oídos. Mi mente es una sucesión de explosiones que rebotan en las páredes del cráneo sin lograr salir afuera e inspirar una calada de aire fresco y puro, arrasando una frágil masa encefálica que se astilla y se despedaza como una temblorosa lámina de cristal.

Mis piernas se doblan, les fallan las fuerzas; como si no hubiera probado bocado en dos días y tuviera que sostener una piedra enorme sobre mi cabeza.

Acaso es tanto una sonrisa cómplice que te derrita con su ternura. La vida no es dura; sólo es gris, horrorosa y oscura. Una maldita nube de humo negro y tóxico que pudre tus pulmones antes de que tengas tiempo de pedir perdón por haber respirado.

El suelo es un charco enorme de sangre de un rojo intenso mareante. Su viscosidad impregna tus pies desnudos e indefensos, sintiéndose como si una masa grumosa y cárgada de visceras quisiera infiltrarse por sus poros.

La piel se te desgarra a tiras haciéndote sufrir como si un puñal mellado se arrastrara con fuerza sobre tu estómago.

El ácido corroe tus ojos y tu aparato digestivo, a menos que haya alguien que te diga que no es nada y te mantenga mientras vivo.

18/3/12

Utopía

Al abrir los ojos los dos tuyos me reciben, hablan de amor y gratitud hacia aquel que los hizo libres. Tu sonrisa me confirma en la elección de compartirme, de ser tuyo sin prejuicios, y ahora veo que esto sirve.

Irradio mi alma en una sola dirección, la que converge en tus senos, que me nublan la razón. Un corazón tras ellos siente el impulso y la presión de una sangre bombeada que lo llena de calor.

La discusión interior de si hago lo mejor cuando me confio sin miedos al juicio de tu razón, que no hace sangre ni hematomas camuflados entre amor, sino que se limita a brindar dorada comprensión. Con capacidad para recibir la avalancha, tanto mental como material, de soportar esas rachas que de vez en cuando enturbian mi razón, fruto de su buen trabajo en cuanto a la educación.

Pero me desvío, tal y como lo hace mi mirada al verte aparecer por el umbral o por la entrada, que finaliza en esa mente anteriormente abandonada. Y es que mi esencia es tu esencia dosificada, el portal al otro mundo que otros días tanto ansiaba.

Gambito de calidad

Tú vales más que el resto [Tu corazón es el puerto]. Nos obligaron a elegir entre tu sudor y sangre y yo dejaría todo colgando por...