6/1/17

Gambito de calidad


vales más que
el resto

[Tu
corazón es
el puerto].

Nos obligaron a elegir
entre tu sudor y sangre
y yo dejaría todo
colgando
por un futuro juntos.

Sacrificaría todo
porque nada me importa
menos
el brillo de nuestros ojos.

Como cuando me dijo la profesora que qué hacía
hablando
y yo le dije que nada valía más la pena,
sintiendo de verdad que nada valía más la pena
que nosotros.

30/12/16

Revelación

Un regusto de café frío,
la esperanza de salvar lo inevitable,
el aullido de un cervatillo herido
son torrente si inseguro te despido.

9/11/16

Publicable

Soy como esos navíos
navegando incansables
abandonados.

Un mascarón de proa
en el andamiaje de mi vida
en mitad del Pacífico.

Echo de menos el sexo
                                        en su lecho de cariño.
Mi referencia es un intangible,
como comer por la parte amable de la salsa agridulce.

La vida de hoy es un desierto
donde la gente no se contenta
con menos de un oasis.

9/10/16

Te gusto y me gustas

Te gusto y me gustas
pero
(sí, el pero...)
la espera infinita se hará lago.

Tengo una herida emocional del tamaño de un campo de fútbol
que sangra y sangra
y apenas me queda un litro.

25/8/16

Memorias

A veces te echaba de menos
como quien echaba de menos el huracán
que destrozó su casa y mató a sus padres
en ese día tan intenso.

28/7/16

Escritura automática 2

No paro, no vivo, no trago,
no trabajo, no pago, no amparo.
No destrozo, no cuido, ¿no valgo
o no lo ejerzo?

Pero van así años
y lustros y tiempo
                               y ya es vida.
Y aunque brego me araño,
y lucho, y quiero
sin rima
               fuera
de mí, de la esencia, del alma,
del brillo y del karma
que no quedan más que en mi mirada.
Que no quedan más que desolada
la persona, la senda, la vida,
pero el trabajo y el esfuerzo nunca cesan, no.
Pero los frutos no los veo, no los recojo.

Escritura automática 1

Lamentos. De historia y cimientos,
pero también de hambre.

Que virtud, que virtud queda
tras el ocaso de la moralidad
con la oscuridad y la realidad
sin dar tregua.

Luces, ¿dónde? Dentro de mí, ¿dices?
Luminarias dulces, en los recodos del sufrimiento y la sangre que llevo encima.
Ajam. Sí, sí, supongo.
Qué sé yo, las cicatrices,
la muerte y la vida
se funden en mí como en un responso.

Sólo que yo aún estoy en la lucha,
en la brecha,
de lo que soy y qué no soy,
del ayer y del hoy,
de la violencia, que es entre cierta y mucha.

27/7/16

Paseo

Miranme
como se mira una insolencia,
una subversión,
un trueno que anuncia el fin de su mundo.
Todo está, no obstante, en sus ojos.

Soy demasiado,
demasiado para lo que ellos son,
esto es: una persona.
Soy una tormenta en ese desierto suyo
que se han esforzado por
impermeabilizar.

Luz, ilusión, sangre, mundo.
Observan la lluvia de mi alma-piñata,
observan humanidad, que los espanta.
Observan, o dañan. Y punto.

Yo te gustaba

Yo te gustaba
como a quien gusta un cepillo de dientes,
un broche, una tana.
Era una opción,
la salida a tu mundo de nada.

Yo era arena derramándome entre tus manos
y tu pureza
la de un río contaminado.
Ahora queda sólo el shock,
el llanto, la fuerza,
tu violencia y su inercia
en mi mundo nuevo.

1/5/16

Relato

A veces siento, me planteo, si podré con todo el sufrimiento que llevo a hombros desde que era un crío. Si no se me astillarán los nervios en algún momento, cruzaré la débil frontera que separa la genialidad de la locura, y me encontrarán al día siguiente hablándole de ser una persona más completa a cualquier contenedor por la calle. Siendo, por fin, yo mismo, de alguna forma.

Esto es lo que me queda, ¿sabes? Una personalidad elaborada, compleja, pero sencilla como las nubes que se enmarañan y deshacen al curso del mirar de los ojos; junto a un puñado de experiencias: unas cuantas sonrisas y muchos golpes. No es poca cosa, mucha vida, y yo al final tannn persona que no sé si me quiebro o amo a corazón lleno, según el tiempo.

Una carta de jazz
a la luz de la luna.
Color, un final,
un principio a oscuras.

Una fracción de la vida, al fin y al cabo.

23/2/16

Tibieza

Anclado en una casa que no es hogar
no siento y ese es el problema.
La vida que tengo me huye, se esconde,
apenas la reconozco.

Hace ya tiempo de los proyectos comunes,
la ilusión del qué será de nosotros.
¿Qué queda cuando el cielo se despeja?
No consigo mirar más allá de no sé qué,
no sé qué no consigo mirar
y el no saber donde ir me pesa.
Como un manto de absolutos,
una densa lluvia de esponjas del tiempo,
un pasar de la vida y adónde y por qué.

Soy, es el mundo que me rodea.
¿Ahora qué? No sé qué sea.
¿Dónde está la continuación de la adolescencia?

16/1/16

Quema, quema querer a la gente

Quema
se desenvuelve de dentro como el cristal
rojo alfeñique falso de acero
olvida mi rostro,
olvida mis manos
acaso no hay nadie
                              nadie más que yo
que resuelva esta inercia de sangre y enigmas.
Surge de en medio como de entre las aguas.

A veces suspiras,
la vuelta suspiro la inercia el más siempre
y más vacío
y más vacío
y mas mundo y más mundo asediando mi alma.

Yo no quería
este mundo esta sangre esta inercia no
me hagas esto si yo no lo quise
no lo forcé
no lo creí
como si a veces fui humano
como si a veces toqué con la punta de los dedos,
te quise.

A y A y B y B
pero la sangre no se torna de nata
no acaricia como si todo hubiera pasado
y la guerra ya no nos desmembrara los miembros, ¡no...!
Yo no te quise
yo no te quise hacer el daño que ahora me estás haciendo
gota a gota
duele
esa lluvia de sangre y silencio que me cala...

Maldita sea necesito sacarlo de dentro
ya pasó ya es suficiente páralo
me recuerda a los 18
pero ya no quiero lo que entonces, es curioso.

Ya no
no cuela ese jeje jaja y ahora la vida no es lo que es
no
echale huevos coño echale huevos
a la tortilla que si no no se hace.

Yo sólo quiero ser feliz
soy un niño nada más que un niño maldita sea deja de pegarme
                                                                                                              o te desangro
o te juro por mi alma que no te la llevas hoy ni mañana ¡no!.
Creerás o no te venzo.

Creerás o no me venzo
cuando estoy en este sitio raro, mi casa,
o algo así,
me desangro -sin cortarme- hasta que solo quedan
un puñado de flores afiladas.

Llueve.
Hace tiempo que dejé de creer en las estructuras,
pero el mundo me pega ¡un dos un dos!
Responderé.
Calor
quizá sea sólo lo que quiero.
No es mucho: lo que nunca tuve
sólo querertes y que me quieras (en plural).

Pero no sé si eres tú o la máscara de siempre,
esta piedra conocida,
que me pega, que me cala mientras sufre.
Ill@ déjalo ya -futil-.

Joder, yo tan sensible en una guerra.
Que mala suerte, la hostia, yo sólo quería sonrisas,
caricias,
no manotazos de gente fuera de sí -eso es el mundo-.
Adonde va uno si sólo quiere darse cariño con la gente,
acurrucarse al lado de l@s que valen la pena
y sonreir cálidamente siendo feliz a su lado, sin lluvia de sangre y esas cosas.
Hay una sóla pregunta,
la pregunta de toda una vida:
¿existe algún lugar así?
¿eres tú un lugar así,
lector(a)?

Sólo te quiero,
ese es el tema.

Como si

Esto es del 15 de febrero del año pasado. No tenía sentido que estuviera en 'borradores'.

Que podría escribir sobre como la cordura me trajo la asfixia inspiracional. Pero que tus labios no entienden de palabras, ni el sentimiento del amor de calificativos.

Que la vida no siempre llega como te la esperabas. Y que lo bueno de eso es que nunca esperé acabar contigo.

Y es que la esencia del tiempo me deposita en tu pupila, y el reflejo cristalino de tus ópalos  me recuerda que aún existe la esperanza. En un mundo mejor, en alguien que sin saberlo nace para ser fuente de cariño y de alegría. Porque la perfección de tus defectos es exacta como el tic-tac del reloj que insta a que seamos uno. Como si la vida fuera de predestinación. Como si lo nuestro hubiera sido una procrastinación acordada.

Te amo más a través de las palabras, de los silencios que invaden tu figura cuando tú no estas delante y la llenan con luminarias dulces. Y es que a veces la complicidad de tu sonrisa me invita a sumergirme en ella y perderme en tus despreocupaciones. Como si la calidez de la inexistencia perfumara tu aura.

Como si mis palabras transmitieran lo que siento, ahora que siento lo que soy y mi equilibrio.

Como si detrás de ti sólo quedara el resplandor que se pega a la retina y ciega al asceta feliz.

5/4/15

Van (eh)

Era yo y mi imperturbable fortaleza
de cáscara exoesquelética.
Después una luz, un sol en los ojos,
una caricia de miel en el fondo del alma.

Me abres como pistacho iluso
de esos que creen que no les cabe la uña.
Tú me haces humano,
palpas mi irrelevancia con la pasión de una niña
Como si tenerte cerca no fuera un hito
una montaña escalada una resurrección
tras la inercia de un niño y el mundo.
Un fresa que estalla en jugo en la boca.

Yo siento esas corporalidades que exhibes con orgullo
y la sonrisa de inocencia en tus ojos
Rompo el dique, apuñalas la amenaza con tu mirada la comprensión-
Tú me haces hombre al ritmo ciego de la vida.

Me hacemos más yo al ritmo intenso de los días que nos pasan.

15/2/15

Cosiendo lo cálido


Creamos vida. Somos esperanza al mirarnos a los ojos.

Siento que amo lo que eres,
alma en breve,
hacemos de sus miserias un hogar cálido.
Tú que eres como yo,
que cuantas veces has caído,
y aún alegras tu huequito y lo sigues amando.

Esa vida que hay en tus sueños,
no la dejes caer como arena entre las manos.
Es humano, es belleza y sano
ese mundo nuevo que tienes por retoño.
Vive, disfruta, explota,
surge, siente y nota
cada olor en tu piel,
cada risa de miel.
Cada caricia que te excita,
ese seguir en pie.

Es tuyo ese valor
de salir ahí fuera y construir tu mundo.
Vive y siente el susurro
suavecito y con descaro
de ese niño que quedó olvidado.

24/1/15

Ojalá olvidar la guerra del cariño.
Justo queda una caricia por recibir
sobre la piel
agrietada,
solo
          un beso por dar.

9/10/14

A veces

A veces me paro en las avenidas,
plagadas de bichos frenéticos,
y miro a la primera persona que pasa a la pupila.

Y allí esa piedra apagada
el no soy persona
el amor no
el como si nunca fui humano.

A veces me paro a sentir el viento
siento tus ojos tus oídos tu nadie más que yo
te derramas como aceite usado
y ese puño apretado con el que te impides demostrar amor.

A veces esa tristeza que me (te) inunda
por ese hueco tuyo donde la emocionalidad
pero escoria fría y negra ocupando hueco
tras el cataclismo.

Me pregunto por qué no amas
me amas
o simplemente 
por qué te resignas a esa buhardilla oscura
en que gritas
un niño pequeño grita
qué me queda si sacas el amor de aquí.

11/1/14

De la vida

Es una tarde de sábado, de estas en que uno reflexiona sobre el rumbo de su vida cuando no está estudiando, cosas de la preparación de los exámenes.

Miro la estrella que preside mi juego de llaves, a un lateral del escritorio, y pienso que quizás sea mi forma de decirle al mundo todo lo que los convencionalismos sociales no permiten cara a cara. Que amo a cada persona con la que me cruzo por la calle, mientras no demuestre que resulta mejor no amarla; que sufro cuando alguien sufre y que la empatía y la sensibilidad son el mayor de mis dones a la vez que mis principales fuentes de sufrimiento.

Siento cada uno de los momentos en que las emociones no afloran, en que dos personas se miran a los ojos y se descubren reticentes a hablar de lo único que verdaderamente les importa: sus sentimientos. Y son conscientes de que los dos lo saben, siendo partícipes de una especie de complicidad autodestructiva que, lastimosamente, sepulta sus esencias bajo un espeso manto de silencio.

Me hago consciente de la superficialidad aprendida que corrompe nuestras relaciones con las personas que, más o menos secretamente, ocupan un hueco en nuestra alma. Cobra sentido la expresión de que vivimos en una era de terror porque nos han enseñado a odiar y no a amar. Cada persona un islote, aunque algunas veces más cercano que otras.

No se qué sentir cuando siento mi sentimentalidad desbordarse, esparcirse como aceite suave por cada poro de mi alma.

Alzo el corazón y vuelvo al mundo exterior, mientras afuera las personas en la calle caminan como felices en sus burbujas impenetrables de secretos íntimos. Sólo queda dejar a un lado las emociones y volver a la estupidez que dicta el libro de texto, que habla de guerras y miseria -con una frialdad que un psicópata envidiaría- pero no de cómo se sintió la gente que las vivía. Triste representante del paradigma vital en que vivimos, aunque uno que no depende más que del crédito que le demos. Por eso me digo que solo la luz puede sacarnos de la oscuridad y me nombro eslabón roto de la cadena de la indiferencia emocional. Me propongo sacar a la gente de sus caparazones y hacer, al menos, de mi parcela vital un espacio más humano.

Es un ratito de entelequia en esta tarde de estudio de sábado.

6/11/13

Sobre el lector

Amar el tiempo
como se ama un ratito juntos
y revueltos

Desnudar la vida
con manos de miel derretida
como un espejo en el que crees

Acércate a esa persona que ama
y comparte tu complicidad
en el fondo de sus ojos

Sentir el tiempo
como cosquillas en el cuello
y ser el cielo
que llena suave y fluye lento.

27/9/13

Armonía

Esencia en el alma y una vida en la recámara.

El mundo se mece desde la realidad de la niebla.
Al compás de la verdad acompañada de cerveza.
Sin reserva y sin crudeza,
corazón alto y cabeza sin dudar.
La razón sobre la nada
y la mano manchada
                                 de colorear
al sentir y sin pensar,
como tal improvisar,
resolver los soliloquios de la pura realidad.
No esta bien, tampoco mal.
Pero viviendo quién acaso se cuestiona la moral.
Si ahora sintiendo y sin condena me apetece germinar.
Cuando viviendo y sin cadenas es hora del nunca más,
y de adelante y no de atrás,
y del cristal sin empañar,
y del color con que reluce tu mirada al avanzar.
Como tic, como tac,
como esa oportunidad,
que se escapa / no se escapa,
que se yo, me lanzo ya.

Gambito de calidad

Tú vales más que el resto [Tu corazón es el puerto]. Nos obligaron a elegir entre tu sudor y sangre y yo dejaría todo colgando por...